Caseta Amigos de la Comunicación

Una caseta que se gestiona sola.

Control de acceso por código, consumo prepago desde el móvil del socio y cierre de caja al minuto. Sin listas en papel y sin colas en la puerta.

Cómo funciona

Cuatro procesos encadenados. Los vemos uno a uno y, según terminemos cada explicación, lo probamos en directo con los teléfonos.

1

El acceso

Cada persona lleva su propio código en el móvil. El portero lo lee con la cámara y el sistema decide en el momento, sin que nadie tenga que buscar nada en una lista.

El socio y su núcleo familiar entran directos. Los amigos invitados solo pueden pasar si su anfitrión ya está dentro.

Si un invitado llega antes que quien lo invitó, el teléfono del portero se pone en rojo y le dice que no lo deje pasar. La decisión no depende de su criterio ni de su memoria: está en el sistema. Y el aforo se ve actualizado a cada instante.

Teléfono del portero mostrando el bloqueo: el socio anfitrión no está dentro
Carlos llega antes que Juan, el socio que lo invitó. El teléfono del portero no deja lugar a dudas.
2

Las comandas

Cada socio tiene una cuenta con saldo prepago. Pide desde su propio teléfono, sin levantarse y sin hacer cola en la barra, y ve lo que le queda después de cada consumición.

El sistema parte la comanda solo: las bebidas aparecen en la barra y la comida en la cocina.

Nadie tiene que repartir nada ni cantar los pedidos. Cada puesto ve únicamente lo suyo, en el orden en que ha entrado.

La carta en el teléfono del socio, con fotografías y precios
La carta en el teléfono del socio, con los precios de la caseta.
El comandero con las comandas repartidas entre barra y cocina
Y esto es lo que ve el comandero en el mismo instante: la misma comanda, ya repartida en dos columnas. Las bebidas a la izquierda, la comida a la derecha.
3

La recogida

En esta caseta no hay servicio a mesa: cada socio recoge lo suyo en el mostrador. Por eso el aviso es la pieza más importante de todo el sistema.

Cuando la barra o la cocina marcan algo listo, el teléfono del socio vibra y le enseña su número de comanda y dónde recogerlo.

La bebida y la comida se terminan por separado, así que cada una avisa cuando toca. Y en el mostrador queda a la vista lo que ya está listo y cuánto tiempo lleva esperando, para que nada se quede enfriándose sin que nadie se dé cuenta.

El teléfono del socio con el aviso: sus bebidas están listas en la barra
El aviso se queda fijo en pantalla hasta que el socio lo cierra, con el número de comanda en grande.
4

El control económico

Todo lo que pasa en la caseta se convierte en números al instante: lo facturado, el desglose por forma de pago y qué se está vendiendo más.

Al cerrar no hay nada que cuadrar. La noche ya está contada.

Y durante el servicio permite decidir sobre la marcha: si el rebujito se está acabando, se ve antes de quedarse sin él.

El control de caja con la facturación del día y el ranking de productos
Caja del día, reparto entre barra y cocina, saldos pendientes de los socios y qué se está vendiendo más. Todo al minuto, sin sumar nada a mano.
Vamos a verlo Abrir el control de caja

Qué vamos a usar ahora

AparatoPapelQué hace
Teléfono 1Control de accesoLee los códigos con la cámara y autoriza o bloquea
Teléfono 2SocioEnseña su código, pide y recibe los avisos
TabletaComanderoRecibe las comandas y marca listo y entregado
TabletaCajaFacturación y ranking en vivo

Vamos a verlo funcionando

Todo lo que viene a continuación ocurre de verdad: los aparatos hablan entre ellos en tiempo real, no hay nada grabado ni preparado.

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